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Berlín por Andrés del Castillo

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1. ALEXANDERPLATZ

No se puede decir que esta enorme plaza, centro del antiguo Berlín Este, sea una de las más bonitas de Berlín –tal honor queda reservado para la Gendarmenmarkt, cerca de la Puerta de Brandenburgo– pero sin duda es una de las visitas obligadas de la capital alemana. En ella se encuentra la Fernsehturm o Torre de Televisión, a la que se puede subir para contemplar la ciudad desde su restaurante panorámico a 365 metros de altura. La plaza está rodeada de centros comerciales, como los grandes almacenes Kauphof, y acoge uno de los principales intercambiadores de transporte público, por el que cada día pasa medio millón de personas.

Siguiendo en dirección a la Oranienburger Tor, la calle adquiere un aire alternativo en el número 52, la Casa de los Artistas Tacheles, un enorme edificio okupado por artistas que lo han convertido en un reducto contestatario contra los especuladores. Su interior acoge bares, restaurantes, galerías de arte, talleres e incluso una discoteca. Para los que no pueden dejar de visitar una ciudad sin ver uno de los cementerios donde descansan sus personajes más ilustres, en la Chausseestrasse 126 se encuentra el cementerio de Dorotheenstadt donde, entre otros, descansa eternamente Bertolt Brecht junto a su esposa, justo al lado de su casa museo.

2. EL AYUNTAMIENTO Y LA CATEDRAL

La Karl Liebknecht Strasse ofrece, partiendo desde Alexanderplatz, un agradable paseo que nos llevará hasta la catedral (Berliner Dom). La primera parada la haremos en la iglesia luterana de Marienkirche, la segunda más antigua de Berlín después de la Nikolaikirche, que puedes visitar a pocos metros en el popular barrio de Nicolaiviertel. Detrás de esta iglesia construida en 1270 encontrarás el imponente edificio de ladrillo rojo que acoge el Ayuntamiento y el Senado de Berlín (Rathaus), con su torre de 97 metros de altura. La fuente de Neptuno custodia el edificio en el parque que hay frente a él.

Siguiendo hacia la catedral nos encontraremos con la monumental estatua de dos señores barbudos: son Marx y Engels, los padres del comunismo. Si posáis detrás de la enorme estatua de bronce tendréis una curiosa fotografía con la Marienkirche, la Fernsehturm y el edificio de los grandes almacenes Kauphof de fondo. Después de atravesar el puente sobre el río Speer llegaremos a la Berliner Dom, donde es normal encontrarse al inicio de la escalinata un grupo de alemanes recién salidos de una boda. La entrada para los turistas es de pago pero vale la pena gastarse unos euros para ver su imponente interior, con una excelente acústica que convierte en sublimes los conciertos de órgano que en ella se ofrecen. La cúpula de 85 metros de altura culmina, tras subir unos 300 escalones, en una galería exterior con excelentes panorámicas de la ciudad. Desde lo más alto de la catedral tendréis la posibilidad de contemplar, en la ribera izquierda del río, el Palacio de la República. Bueno, lo que va quedando de él. En 1990 se descubrió que este mastodóntico edificio de la época socialista estaba enfermo a causa del asbesto y se ordenó retirar todo el mobiliario. Desde 2006 se lleva a cabo su lenta destrucción.



3. NEFERTITI Y EL ALTAR DE PÉRGAMO

El busto de la reina egipcia Nefertiti es la obra de arte que más ha viajado por Berlín, de museo en museo, en los últimos 50 años. Esta pieza única datada en el siglo XIV a. C. está en el Altes Museum, un imponente edificio de estilo clásico inaugurado en 1830, obra de Karl Friedrich Schinkel, y situado junto a la catedral. Su primera planta exhibe una fabulosa colección de arte egipcio mientras que la planta baja acoge esculturas de Grecia y Roma. Este centro es la antesala de la llamada Isla de los Museos (Museumsinsel), donde por encima de todos destaca el de Pérgamo. En Berlín hay unos 200 museos pero, si sólo tienes tiempo para ver uno, tienes que ir a este. Es simplemente fantástico. Con la entrada de 10 euros –es gratis los jueves a partir de las seis de la tarde, como la mayoría de museos berlineses– te darán unos auriculares para escuchar las explicaciones sobre las maravillas que verás en su interior: el Altar de Pérgamo, la Puerta del Mercado de Mileto, la Puerta de Ishtar y la Vía Procesionaria de Babilonia, la fachada del palacio del Califa de Mshatta…

4. LA PUERTA DE BRANDENBURGO

El símbolo más universal de Berlín es la Puerta de Brandenburgo, a la que se llega desde la catedral recorriendo la Unter den Linden, el paseo más antiguo de la ciudad, equiparable a los Campos Elíseos parisinos con sus arboledas y cafés. Construida hace más de 200 años, la puerta está coronada por una cuadriga de seis metros de altura. Fue el símbolo de la reunificación alemana después de quedar aislada durante los años del Muro de Berlín. A pocos metros de la Puerta de Brandenburgo se encuentra el Reichstag, el Parlamento alemán, cuya sala puedes ver de forma El símbolo más universal de Berlín es la Puerta de Brandenburgo, a la que se llega desde la catedral recorriendo la Unter den Linden, el paseo más antiguo de la ciudad, equiparable a los Campos Elíseos parisinos con sus arboledas y cafés. Construida hace más de 200 años, la puerta está coronada por una cuadriga de seis metros de altura. Fue el símbolo de la reunificación alemana después de quedar aislada durante los años del Muro de Berlín. A pocos metros de la Puerta de Brandenburgo se encuentra el Reichstag, el Parlamento alemán, cuya sala puedes ver de forma.

La entrada es gratuita y desde lo alto de la cúpula hay unas fantásticas vistas de la ciudad. El único inconveniente es la larga espera en la cola de acceso debido al exhaustivo control de seguridad que deben pasar todos los visitantes. A unos metros de la Puerta de Brandenburgo, siguiendo por la Eberstrasse, encontrarás el Monumento al Holocausto, una enorme explanada ocupada por bloques de cemento de diferentes tamaños que forman un laberinto.

5. GRAN TIERGARTEN

Berlín no podía dejar de tener su gran pulmón verde: el Gran Tiergarten, un parque que abarca 167 hectáreas entre la Puerta de Brandenburgo y la estación Zoo. La gran avenida del 17 de Junio atraviesa el parque; es la que recorren cada año miles de jóvenes, y no tan jóvenes, aficionados a la música techno durante el ya famoso festival Love Parade. Si el tiempo acompaña, es una gozada darse un paseo en bicicleta o caminando. Si el frío aprieta, coge el autobús número 100 y sube y baja en diferentes paradas para contemplar la Columna de la Victoria o visitar el Palacio Bellevue, sede de la presidencia alemana. Los amantes de la arquitectura tampoco deben desaprovechar la ocasión para pasear por el barrio de las embajadas.

6. POSTDAMER PLATZ

La entrada a Postdamer Platz desde la estación de metro del mismo nombre es impresionante. La arquitectura moderna ha tomado el que fuera el centro neurálgico de Berlín antes de la guerra y los rascacielos Kollhoff y Jahn dan la bienvenida a los visitantes. A continuación encontramos una gran zona de ocio en la que destacan el Sony Center y el centro comercial Postdamer Platz Arcaden. En el número 1 de esta plaza se encuentra el Panorama Observation Deck, que presume del ascensor más rápido del mundo. La cultura tiene también un importante espacio entre tanto edificio moderno. La Neue National Galerie (Postdamerstrasse, 50) acoge una de las colecciones de pintores del siglo XX más importantes de Europa y muy cerca de ella se encuentra el original edificio de la Filarmónica de Berlín, situado –no podía ser de otro modo– en la calle Herbert von Karajan.

7. DE TIENDAS POR KURfÜRSTENDAMM

Kurfürstendamm es la avenida más famosa de Berlín Oeste, en el burgués distrito de Charlottenburg. Se trata de un largo paseo de 3,5 kilómetros y 53 metros de anchura jalonado de tiendas de moda y grandes almacenes de las principales marcas internacionales, así como cafés, restaurantes y heladerías. Resulta curioso ver en las grandes aceras de esta avenida marquesinas donde las tiendas que no han podido ubicarse en este exclusivo bulevar, también conocido como Kudamm, anuncian sus productos. Al final de la avenida resulta impactante encontrarse con la Iglesia Conmemorativa del Kaiser Guillermo, en la Breitscheidplatz, junto a un edificio moderno de planta octogonal conocido como la Sala de Adoración. La imponente iglesia fue destruida en 1943 durante un ataque aéreo y los berlineses impidieron su reconstrucción para que el recuerdo de la guerra quedara imborrable.

8. FESTÍN GASTRONÓMICO EN EL KADEWE

Qué mejor idea que irse de compras por la Kudamm después de darse un festín gastronómico en la sexta planta de los almacenes Kadewe, el Harrods de Berlín. Los Kaufhaus des Westens (Grandes Almacenes del Oeste) están en Tauentzienstrasse, junto a la estación de metro de Wittenbergplatz, y son el templo del consumo más grande de Berlín. Su sección de gastronomía está dividida según el tipo de alimento y tiene diferentes restaurantes que por un precio medio te permitirán probar algunos de los principales platos de carne o pescado de la gastronomía alemana. Si viajas con niños, puedes pasar la mañana en el zoológico (Zoologischer Garten), uno de los más interesantes del mundo. Entre sus 19.000 animales destacan los osos, símbolo de la ciudad, como queda reflejado en su escudo.

9. KASTANIENALLE

Apúntate el nombre de esta calle del distrito de Prenzlauer Berg en algún lugar de tu cuaderno de viaje y reserva una tarde-noche de tu estancia en Berlín para visitarla. El tranvía M1 la atraviesa de punta a punta y, si prefieres ir en metro, tienes dos opciones: bajarte en el extremo sur en la parada de Roshentaler Platz o en el extremo norte, en Eberswalder Strasse. Luego decides tú: bares de copas, tiendas de moda, restaurantes italianos, griegos, japoneses y tailandeses… Diversión a raudales. El mojito del bar Schwartzsauer es de lo mejorcito de la zona y la música en el Laub & Frei, excelente. En el número 7 se encuentra el café Berliner Prater, en funcionamiento desde 1852, con un jardín para cenas multitudinarias en su interior y un centro de arte. Junto a él, en la discoteca Bastard, tienen lugar conciertos durante el fin de semana. Si tienes la suerte de que el domingo amanezca soleado, puedes darte el gustazo de comer un opíparo desayuno berlinés en el mismo bar donde la noche anterior te tomaste una berliner.

10. BERNAUER STRASSE

Ponte a un lado de la calle y dile a tu acompañante que se vaya a la acera contraria. Imagínate que de repente te construyen un muro de seis metros de altura y no puedes ver a tu amigo o a tu pareja durante los próximos 28 años salvo en ocasiones excepcionales. Eso es lo que les sucedió a los habitantes de esta calle la noche del 12 de agosto de 1961, cuando vieron como el Ejército de la RDA extendía una alambrada, preludio al levantamiento del muro. En el número 111 de esta calle, que marca el límite entre los distritos de Wedding y Mitte y a la que se llega con la línea M10 del tranvía, se encuentra el interesante Centro de Documentación donde podrás ver cómo el muro dividía la ciudad y las partes en que se dividía. Unos metros más allá, en la confluencia con la Ackerstrasse, se encuentra el Monumento Conmemorativo del Muro. En la confluencia de Bernauer Strasse con Schwedter Strasse se encuentra el Mauerpark, un extenso parque junto al antiguo estadio del Dinamo de Berlín donde los domingos se organiza un mercadillo de segunda mano en el que siempre puedes encontrar algún recuerdo de la RDA.

11. EAST SIDE GALLERY

Si quieres ver el mayor y mejor conservado tramo del muro, coge el metro, baja en la estación de Warschauer Strasse y cruza el Oberbaumbrucke, un pintoresco puente sobre el río Spree con dos torres puntiagudas. Junto a él se extienden 1,3 kilómetros de muro en los que 120 artistas plasmaron sus ideas con murales. Algunos recuerdan la época de la Guerra Fría, como el del famoso beso en la boca del presidente ruso Leonid Brezhnev y el de la RDA Erich Honecker.

12. EL BARRIO JUDÍO

Muy cerca de Alexanderplatz encontramos el barrio judío de Berlín. Puedes pasarte todo un día recorriendo esta bonita zona, a la que puedes llegar bajándote en la estación de metro de Hackescher Markt, la más hermosa de la ciudad, o con la línea M1 del tranvía. Por la mañana puedes recorrer las tiendas de moda de la Alte Schonhauser Strasse y la Neue Schonhauser. Uno de los lugares más recomendados son las Hackesche Hofe, en la Roshentaler Strasse, con sus ocho patios interiores en los que podrás encontrar tiendas, restaurantes y uno de los cabarets más populares de Berlín, el Camaleón Varieté. Puedes reservar una mesa por la mañana para ir a cenar y ver un buen espectáculo por la noche. Entre tanto ocio, hay un espacio para la historia en la Grosse Hamburger Strasse, una estrecha calle donde se han dejado intactas las huellas de la violencia nazi: en la fachada del número 28 permanecen los impactos de las balas disparadas durante la persecución a los judíos. Enfrente se halla la Casa Ausente, en cuya fachada se colocaron placas con el nombre de personas muertas en los campos de exterminio nazis que en ella vivían.
www.hackesche-hoefe.com (Web de las Hackescher Hofe)

13. ORANIENBURGERTRASSE

Esta larga calle de nombre impronunciable es un complemento ineludible a la visita al barrio judío de Berlín. El número 28 está ocupado por la Nueva Sinagoga, con una impresionante cúpula dorada que se ve desde diferentes puntos del barrio. En su interior se halla el Centro de Estudios Judíos y un museo en el que se conservan restos de la antigua sinagoga, parcialmente destruida en 1938 durante la “noche de los cristales rotos”. Junto a ella encontramos uno de los restaurantes más auténticos de Berlín, el Oranium, en el que podrás saborear platos típicos de la cocina alemana.

Siguiendo en dirección a la Oranienburger Tor, la calle adquiere un aire alternativo en el número 52, la Casa de los Artistas Tacheles, un enorme edificio okupado por artistas que lo han convertido en un reducto contestatario contra los especuladores. Su interior acoge bares, restaurantes, galerías de arte, talleres e incluso una discoteca. Para los que no pueden dejar de visitar una ciudad sin ver uno de los cementerios donde descansan sus personajes más ilustres, en la Chausseestrasse 126 se encuentra el cementerio de Dorotheenstadt donde, entre otros, descansa eternamente Bertolt Brecht junto a su esposa, justo al lado de su casa museo.

14. CHECKPOINT CHARLIE

Otro lugar histórico que recuerda la división de la ciudad durante la Guerra Fría es el Checkpoint Charlie, una de las fronteras artificiales que separaban el Berlín Este del Oeste. Para llegar, tienes que bajar en la estación de Kochstrasse y sacarte un euro del bolsillo si quieres hacerte una fotografía con dos soldados americanos en el puesto de control formado por una barraca de madera, unos sacos de arena y una bandera estadounidense. Junto a esta turística estampareconstruida en 2001 existe un interesante museo llamado Casa Checkpoint Charlie, en el que con abundante documentación visual y sonora se puede entender cómo era Berlín entre 1961 y 1989.

Una de las partes más curiosas de este museo privado es la dedicada a las diferentes formas ingeniadas por los berlineses para escapar al lado occidental. Frente al paso fronterizo podrás ver una exposición al aire libre con paneles informativos donde se explica la historia del Muro de Berlín. Unos metros más allá del inicio de la exposición, en la Niederkirchnerstrasse, se encuentra otra muestra: Topografía del Terror, que recorre la historia de los servicios de represión del régimen de Adolf Hitler y está situada en los sótanos del edificio Prinz Albrecht Gelande, sede de la SS y de la Gestapo. Si eres un apasionado de la historia no puedes perderte estas dos visitas. Además, a un centenar de metros de Checkpoint Charlie se halla uno de los museos de Berlín que más impresionan a los muchos visitantes que pasan por él a diario: el Museo Judío. De manera interactiva, este centro permite conocer la historia de los judíos de Alemania, así como sentir durante unos segundos una escalofriante sensación de aislamiento en el interior de la Torre del Holocausto.
http://www.juedisches-museum-berlin.de (Museo Judío)

15. DE COPAS EN FRIEDRICHSCHAIN

Es uno de los barrios de moda de Berlín, con calles llenas de restaurantes y bares musicales. Puedes llegar a él después de un largo paseo admirando los resplandecientes edificios de la época socialista que forman la Karl Marx Allée, la avenida por donde el régimen comunista realizaba sus grandes desfiles militares. Hasta Friedrichschain son 3,5 kilómetros, saliendo desde Alexanderplatz. Pero si lo que quieres es reservar fuerzas para una noche de baile y fiesta, lo mejor que puedes hacer es ir en metro, bajar en la estación de Warschauer Strasse, junto a la East Side Gallery, e ir andando hastaeste entramado de calles poco iluminadas. La Simon Dach Strasse es la calle principal y con más ambiente del barrio. El Kürbikern es uno de los muchos restaurantes que se suceden a lo largo de esta vía llena de vida. El Astro Bar, en el número 40, abre a las nueve de la noche y está ambientado con elementos de naves espaciales. El Die Tagung (Wuhlischstrasse, 29) está decorado de iconos de la antigua RDA; en él puedes pedir una Roter Oktober (Octubre Rojo) la cerveza típica de aquellas épocas.

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