Berlín por Andrés del Castillo
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Berlín no deja indiferente a nadie. La llegada de noche en avión a esta enorme urbe de más de tres millones y medio de habitantes es impactante y desconcierta al que está a punto de aterrizar en una de las ciudades más excitantes de Europa.
La impresionante cúpula iluminada de la Torre de Televisión (Fernsehturm) de 365 metros de altura, uno de sus grandes símbolos, predomina en la oscuridad de una ciudad aparentemente dormida pero que rebosa vitalidad durante las 24 horas del día. La capital desde 1990 de la Alemania reunificada ha superado el sufrimiento al que fue sometida durante casi todo el siglo XX y se ha convertido en una ciudad viva, imprescindible para los buscadores de nuevas tendencias, en la que se respira libertad en cada uno de sus barrios –todos con personalidad propia– y donde el pasado, el presente y el futuro conviven en respetuosa armonía. Berlin tut gut (Berlín sienta bien) es uno de sus lemas.
Una metrópolis inmensa
No llegarás a conocer todo Berlín a menos que decidas quedarte a vivir una larga temporada, lo que no es una mala idea para los que buscan un cambio de aires. Ocupa una superficie de 889 kilómetros cuadrados, aunque la mayor parte de sus lugares de interés se concentran en los distritos Mitte y Tiergarten, donde en pocos centenares de metros conviven el pasado, simbolizado por la Puerta de Brandenburgo, con el presente representado en los futuristas rascacielos de Postdamer Platz. Por todo ello conviene estudiarse bien la excelente red de transporte público de que dispone la ciudad –ya sea el metro (U-Bahn), el tren (S-Bahn), el tranvía o el autobús– para desplazarse a sus lugares de interés. Una vez allí, los paseos a pie o en bicicleta por cada rincón de la ciudad te depararán infinidad de sorpresas y buenos momentos.
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UNA HISTORIA CONVULSA
Berlín y Cölln, fundadas en 1200, se unieron conservando el nombre de la primera en 1307. Un siglo más tarde, en 1415, se convirtió en la capital de Brandenburgo, una de las regiones del Sacro Imperio Romano Germánico. En 1871 pasó a ser la capital del II Imperio alemán bajo la monarquía de Guillermo I de Prusia. Había nacido Alemania. Ya en 1905, contaba con dos millones de habitantes cuando el primer ministro Otto von Bismarck la declaró capital del Reich. El día 9 de noviembre es una fecha clave en la historia de la ciudad. Ese día de 1938 tuvo lugar uno de los episodios más funestos de la historia alemana: la “noche de los cristales rotos”, el punto álgido del terror del gobierno nazi de Adolf Hitler contra los judíos. Berlín era la capital del III Reich. La mayor parte de la ciudad fue destruida por los bombarderos ingleses y americanos durante la II Guerra Mundial. Tras la derrota nazi, la ciudad quedó dividida en cuatro sectores. En 1948, los sectores americano, británico y francés (Berlín Oeste) se reunificaron en el marco de la República Federal Alemana, a lo que la URSS dio respuesta con el bloqueo de su sector de la ciudad, el más extenso, y la creación de la República Democrática Alemana (RDA). Otro 9 de noviembre, el de 1989, caía el muro de 144 kilómetros que dividía la ciudad desde 1961. Berlín iniciaba una nueva etapa en la que recuperaría la capitalidad de Alemania en 1990. Desde entonces la ciudad ha experimentado un acelerado crecimiento urbanístico, no sin pasar una etapa inicial de crisis, y sin borrar las huellas de su convulso pasado.
IDIOMA
La lengua oficial es el alemán. Sin embargo, es fácil entenderse en inglés con sus habitantes, especialmente los jóvenes, como sucede en la mayoría de países del norte de Europa.